miércoles, 2 de enero de 2008

El que siempre me bancó

Es un ejemplar difícil de encontrar. Me animaría a decir que es el amigo que todos alguna vez querríamos tener. Ese es Pedro.
Muchacho de carácter tranquilo, demasiado tranquilo, diría yo. El nunca se va a apurar por nada. Nunca lo vas a ver alterado. Jamás hace nada contrarreloj. Y eso, muchas veces, le suele jugar en contra. Es que no todos somos tan tranquilos como él ni vivimos a su ritmo.
Pero como lo conocemos, le aceptamos sus llegadas tarde. Que digamos de encontrarnos con los amigos a las 10 y Pedro llegué tipo 12 y cuarto y sin el más mínimo apuro.
Claro que más allá de estos pequeños detalles, Pedro es el tipo que más me bancó en una etapa maravillosa de mi vida. Desde el primer día vivimos juntos en la pensión de calle Villaguay. Allí aprendimos a conocernos. Ahí nos hicimos amigos. Ahí empezamos a cocinar una parte de las más ricas torta fritas del mundo.
Apenas un año después nos fuimos a vivir con Los Gabi y esa relación se fue fortaleciendo. Pedro es el tipo bueno del grupo. El amigo de todos, el que nunca tiene un sí ni un no con nadie. Es prototipo de tipo bueno. Así y todo, un tipo de carácter, sobre todo adentro de la cancha.
Así en la vidad como en el verde césped. Laburador, le gusta ponerle el hombro a las situaciones complicadas, tiene la habilidad para adaptarse a distintos lugares. Ah, y es un periodista de puta madre. Profesión que retomó en el año que terminó, por suerte.
Fueron más de 7 inolvidables años los que nos tocó convivir. Y la verdad que fue un honor poder compartirlos con Pedro. Y poder decir luego de más de una década, que sigue formando parte de la más selecta lista de grandes amigos.

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