
Alguna vez alguien deberá dejar de mencionarlas como pequeñas cosas a las pequeñas cosas, porque son esas precisamente las que le ponen el condimento justo a nuestra vida. En definitiva, son grandes cosas.
Una de esas pequeñas grandes cosas está por ocurrir. Y solamente por ese pequeño detalle se arma este blog.
El tiempo pasó, los años pasaron, los destinos nos fueron llevando hacia distintos lugares, pero hay algo que sigue intacto como el primer día. Ya no somos tan adolescentes, ya no vamos a peñas universitarias, ya no trasnochamos hasta los lunes, ya no podemos disimular la panza, ya no lo tenemos al Negro Fontanarrosa, pero mantenemos la esencia de nuestra amistad. Seguimos siendo Los Mapaches Aulladores.
Y ese es un muy buen motivo para mostrar que aquella mística futbolera sigue intacta. En enero regresan Los Mapaches Aulladores, volvemos a estar juntos. ¿Acaso no vuelven todos? Volvió Soda Stereo y hasta Los Gatos.
Ahora nos toca a nosotros. La cita es en enero. No será en Buenos Aires 176, 1º A (arriba del bar), no será en el Templo de Courreges 236, no será arriba de Parador en el 4º H, pero vamos a estar todos.
El Gallego Cosenza, el Gordo Munchen, el Tano Ré, Pedrito y yo. Y la convocatoria se extiende al Gaby y al Tío.
La excusa, un asado, cerveza, vino, por supuesto, fútbol y mucha nostalgia. Por todos estos años de amistad, por todos los momentos vividos, por el placer del reencuentro. A cuatro meses del regreso, lo comenzamos a vivir, a palpitar, y también a recordar todo lo que fuimos pasando, como nos conocimos, donde se unieron nuestras vidas. Porque para nosotros no hay pequeñas cosas. Sólo grandes amistades.
Una de esas pequeñas grandes cosas está por ocurrir. Y solamente por ese pequeño detalle se arma este blog.
El tiempo pasó, los años pasaron, los destinos nos fueron llevando hacia distintos lugares, pero hay algo que sigue intacto como el primer día. Ya no somos tan adolescentes, ya no vamos a peñas universitarias, ya no trasnochamos hasta los lunes, ya no podemos disimular la panza, ya no lo tenemos al Negro Fontanarrosa, pero mantenemos la esencia de nuestra amistad. Seguimos siendo Los Mapaches Aulladores.
Y ese es un muy buen motivo para mostrar que aquella mística futbolera sigue intacta. En enero regresan Los Mapaches Aulladores, volvemos a estar juntos. ¿Acaso no vuelven todos? Volvió Soda Stereo y hasta Los Gatos.
Ahora nos toca a nosotros. La cita es en enero. No será en Buenos Aires 176, 1º A (arriba del bar), no será en el Templo de Courreges 236, no será arriba de Parador en el 4º H, pero vamos a estar todos.
El Gallego Cosenza, el Gordo Munchen, el Tano Ré, Pedrito y yo. Y la convocatoria se extiende al Gaby y al Tío.
La excusa, un asado, cerveza, vino, por supuesto, fútbol y mucha nostalgia. Por todos estos años de amistad, por todos los momentos vividos, por el placer del reencuentro. A cuatro meses del regreso, lo comenzamos a vivir, a palpitar, y también a recordar todo lo que fuimos pasando, como nos conocimos, donde se unieron nuestras vidas. Porque para nosotros no hay pequeñas cosas. Sólo grandes amistades.
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